Keblinger

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El Oscuro pasajero

| viernes, 6 de noviembre de 2009
Niñez,
años tiernos, vivos, luces,
saliendo de mis dedos.
Y la primera visita del turista,
del errante, que vino para quedarse.

Adolescencia,
años convulsos, promesas de cambio.
Jardín de flores crecientes,
sombra de plagas, de insectos hermosos,
escondidos, expectantes.

Madurez,
realidad vista desde el suelo.
Desde los ojos de la serpiente,
siempre a mis pies.
Y mi querido acompañante de viaje.
Mi amigo, mi prisionero.
Mi enemigo, mi carcelero.
Mi siniestro compañero de celda.
Esta bella plaga,
dispuesta a desbordarse,
si olvido regar el jardín.
Viajero inevitable, te acepto,
oscuro pasajero...

1 comentarios:

nat at: 11 de noviembre de 2009 a las 13:39 dijo...

Todos tenemos 1 oscuro pasajero q va cn nosotros donde kiera q vamos.Hay q aprender a vivir cn el y saber dominarlo paraq nos deje apreciar las buenas cosas q nos da la vida

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