Verte pues, en la piscina,
medicina. Tiempo de sueño
En la calle, camino pequeño.
Observo mis pies hermosos,
pero cierro la luz, temeroso.
Marea de grandes olvidos
Perdido, sin causa ni efecto,
bebo de tu planta, como insecto.
Dulce empujón de esta terca ola.
Sola, la sensación de perder
el equilibrio, y arder.
(Infinito agradecimiento
al gran Jorge Guillén)

