Keblinger

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AMOR SORDO

| miércoles, 2 de diciembre de 2009



Hoy
el bolígrafo no quiere lanzar su tinta.
La tecla no envía a su letra a la pantalla.

Ella
lleva dos horas mirando a la calle,
sin decicirse.
Se ve bajando por la calle de la Noria;
cientos de voces a sus lados.
De su cuerpo salen notas,
olas que ondean su piel,
que sin sonido, gritan ¡Amor!

Él
vive con un interminable zumbido en sus oídos.
Ha pensado en ella más de cien veces,
sin conocerla.
Ha decidido buscarla con una cámara de fotos;
ver su imagen a través de la lente,
y nunca apretar el botón...

Ella enciende su cuerpo,
se viste de rojo chillón.
Él bajará al concierto,
se hundirá en la mutitud.

Ella lanzará una mirada que atravesará el gentío.
Y Él se pondrá los cascos a todo volumen,
bailando a otro ritmo, en medio de la fiesta...

Ella subirá por la calle de la Noria,
olvidando las voces,
buscando perderse...
Y Él, si Él supiera quién es,
no llegaría a tiempo.
Sus flores llegarían el día después de su cumpleaños...
 

Copyright © 2010 Éranse dos veces...